La historia que compartiremos trae recuerdos, dos ciudades y una mirada tecnológica que tienen un elemento en común que hoy por hoy está liderando un cambio profundo en el mundo. Nos referimos a la energía y en especial las energías renovables.

La narrativa comienza en Valdivia, ciudad pujante de comienzos de siglo y principal colonia alemana en el sur de Chile. Aquí en 1921 nace ¨Maucho¨ un joven inquieto que luego de estudiar en el colegio alemán de Temuco, pasar por la Universidad Federíco Santa Maria y la Pontificia Universidad Católica, se consagra como el máximo anotador del torneo de futbol primera división de 1943 con 17 goles. Esa misma energía lideró más tarde las campañas de reconstrucción del terremoto de 1960 donde los principales actores del futbol de Chile permitieron levantar el ánimo de un país devastado. En esa época, los principios del juego limpio, del respeto, así como el sentido de compromiso permitió contagiar una ¨energía de compromiso¨ que unió a Chile.

El Maucho con el balón, encarna ese espíritu de dar lo mejor de sí en la cancha de la vida y donde no necesariamente la competencia es el fin, sino la colaboración y el compromiso en los momentos más duros.

 

Más que futbol

Motivados por la búsqueda de esta energía de compromiso, es que llegamos a Bremen, ciudad que tiene el encanto de la dimensión ideal para vivir, produce la cerveza Beck’s y también es sede del equipo Werder Bremen. Este equipo tiene la particularidad de haber inventado un modelo de participación de la hinchada en la apuesta energética de la ciudad.

La formula se logró a partir del acuerdo colaborativo entre la empresa EWE de producción eléctrica fotovoltáica y la organización Werder Bremen, que permitió instalar en el techo del estadio el sistema fotovoltaico integrado más avanzado de Alemania y pionero en Europa, utilizando 200.000 paneles solares. En general, la planta de generación eléctrica tiene una superficie de cerca de 2 campos de fútbol y genera hasta 840.000 kilovatios-hora de electricidad al año. Energía que se inyecta a la red de la ciudad. Al momento de pagar la cuenta, cada ciudadano comprometido con su equipo de futbol, tiene la opción de elegir a quien le compra la electricidad y en este caso es a la que proviene del estadio.

Este recinto deportivo reúne cada fin de semana a miles de fans a que apoyan a al equipo verde, el que además de contar con el techo fotovoltáico, ha incorporado un sistema de purificación de las aguas, a partir de lo cual alimenta todo el sistema de pisicinas y riego de áreas verdes. Y si a esto le sumamos los más de 300 hogares que se abastecen de electricidad limpia el juego es aún más limpio.

 

Y es que los fanáticos del futbol ahora son hinchas de las energías renovables tal como lo promueve en Bremen (https://www.swb-gruppe.de/strom/werder-strom). Una de las grandes ventajas de un estadio deportivo es la gran dimensión de sus espacios, los cuales permiten desarrollar instalaciones en medio de la ciudad tal como nos relata Hardy Bergmann, Supervisor técnico Estadio Weser, quien nos compartió cada detalle de la gran instalación como por ejemplo el techo, que a diferencia de los paneles solares instalados en la sección lateral del estadio, ha sido diseñado a partir de una combinación de telas flexibles, livianas y de alta resistencia UV. Un techo perfecto para resistir la lluvia, el viento y el sol.

Para más información:

http://www.weserstadion.de/stadionpartner/ewe-ag/

 

 

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