Han logrado sintonizar con una generación que adoptó la tecnología como su espacio de sociabilización y a partir de comprender el momento histórico, ligado al cambio climático, han sido capaces de desarrollar ámbitos de aprendizaje que hacen total sentido a jóvenes nacidos desde los años 1990. Nos referimos al trabajo que desarrolla IDMA y que en resumidas cuentas tiene cautivado a más y más estudiantes que, desencantados de la oferta tradicional, optaron por convertirse en actores de un proceso global a través de aprendizajes con sentido y aplicación práctica.

La denominada generazión Z, caracterizada por una gran inclinación hacia el mundo virtual, trae otros componentes que se relacionan por un despertar en la conciencia del cuidado ambiental. Y es que esta generación, estimulada adecuadamente, puede lograr mucho más que sus generaciones anteriores utilizando los medios digitales y su espontánea sensibilización por el cambio climático encarnado en la acción.

Aquí algunas claves: Son ciclistas, reciclan, comen poca o nada de carne, saben cultivar vegetales o están dispuestos a ello, escriben utilizando el dedo pulgar a una alta velocidad y con un simple clic sumado al trabajo colaborativo tienen capacidad para movilizar masas.

Pero ¿cómo logró IDMA cautivar a cientos de estos jóvenes?. La respuesta aparece como de sentido común y basta con visitar el Centro Tecnológico Sustentable de Buin, lugar donde alcanza su máxima expresión este estilo de formación que busca desarrollar técnicos con alta conciencia ambiental, capaces de enfrentar desafíos concretos en un escenario laboral carente de técnicos preparados para implementar iniciativas ligadas a las energías renovables, agricultura ecológica, salud y terapias naturales o arquitectura bioclimática.

En nuestra interpretación, el ambiente cercano que ofrece IDMA a sus aprendices fomenta que la experiencia de aprendizaje no suceda desde una relación jerárquica, más bien responde al desarrollo de relaciones basadas en el respeto y el reconocimiento de saberes entre maestro y aprendiz y principalmente un enfoque práctico apoyado en teoría.

La impaciencia que caracteriza a esta generación, se ve enfrentada al desarrollo de habilidades que exigen otros tiempos de respuesta, como son los procesos agrícolas, así como el uso de las ¨manos¨para construir una vivienda sustentable. Muy distinto a cómo estos mismos jóvenes operan en sus espacios digitales tipo: Facebook, Instagram, Twitter, Flickr, WhatsApp, Badoo, Tinder, YouTube, entre otros.

El perfil de estudiantes de IDMA tiene una capacidad única de hacer grandes comunidades y enormes colaboraciones por medio de las redes sociales sin conocer a nadie personalmente. Y si a eso le sumamos esta sensibilidad por cambiar el mundo hacia un lugar más sustentable, la combinación resulta muy interesante. De ahí que IDMA invierte esfuerzos en generar conversaciones que estimulan el desarrollo social e instalan el compromiso de dejar el mundo mejor de como lo encontramos desde un espacio diseñado para que sus aprendices vivan una experiencia enriquecedora que sin dudas, dará un sello sustentable en el mundo laboral de Chile.

          

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