Lejos de la imagen de la tradicional sala de clases en la que nos desarrollamos, los procesos de formación de la nueva educación más se parecen a un laboratorio, a una granja o a un paseo a un parque. Y es que la experimentación de contacto directo con los fenómenos bajo la guía de un facilitador de aprendizajes hace toda la diferencia. ¨Aprendo haciendo¨

La Educación es el pilar del desarrollo de los países, es la orientación hacia el futuro que queremos construir. El Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 está dedicado a la Educación de Calidad y dentro de sus metas define que de aquí a 2030, se debe asegurar que todos los alumnos adquieran los conocimientos teóricos y prácticos necesarios para promover el desarrollo sostenible, entre otras cosas mediante la educación para el desarrollo sostenible y los estilos de vida sostenibles, los derechos humanos, la igualdad de género, la promoción de una cultura de paz y no violencia, la ciudadanía mundial y la valoración de la diversidad cultural y la contribución de la cultura al desarrollo sostenible. Basados en esto consideramos que entender la educación como algo integral y vivencial es la clave para mejorar las experiencias de enseñanza y aprendizaje.

El programa internacional “Experimento” de la Fundación Siemens Sitftung liderada por Nathalie von Siemens, se aplica en 11 países de Europa, América Latina y África y busca que los niños y jóvenes puedan investigar, razonar y comprender los fenómenos científicos y tecnológicos en forma autónoma y adecuada a su edad. Profundizando sus conocimientos sobre los desafíos globales como el efecto invernadero, las energías renovables o la obtención de agua potable, además de asociarlos con los ámbitos sociales lo que le da una mirada de sustentabilidad. Los profesores que trabajan con esta metodología son capacitados para desarrollar experimentos en sus clases y utilizar los diversos materiales que dispone la fundación a través de más de 100 cajas de experimentos.

Nathalie von Siemens nos cuenta que “la educación es crucial, porque si comparamos sociedades, comunidades y países que son exitosos, los menos exitosos siempre tienden a tener menos educación. Creo que lo más importante es tener buena educación, pero también una buena educación para todos”.

En Chile, Experimento se está aplicando desde el 2011 en Santiago, Antofagasta y la Araucanía en conjunto con la Universidad de Chile, Universidad Católica y Universidad Católica de Valparaíso. El éxito del proyecto se debe a su fuerte vinculación con el entorno y necesidades locales, como en el caso de los colegios de la Araucanía que incorporan la cultura Mapuche. Lo fundamental es aprender haciendo y vivir experiencias que mantengan la curiosidad de los niños y jóvenes. Durante el 2017 la Fundación ha iniciado un proyecto piloto en Isla de Pascua para desarrollar “Experimento Rapa Nui” con una adaptación que respete y considere el contexto de la isla con el fin de construir con su desarrollo sostenible.

La creatividad, colaboración, el trabajar en grupos son las habilidades que realmente necesitamos en el siglo 21 y para ello la educación para enfrentar el cambio climático es imprescindible que se incorpore de manera transversal en la educación de nuestros niños y jóvenes.

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