Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria, la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible son los ejes que promueve el segundo Objetivo de Desarrollo Sostenible.

La globalización ha permitido acceder a frutas y verduras frescas producidas a miles de kilómetros de distancia. No obstante, el costo en huella de carbono vinculado a esta produción y transporte basados en el petróleo, convierten a la agricultura en una de las principales industrias generadoras de emisiones de CO2.

En respuesta a lo anterior, una nueva generación de consumidores cada vez más concientes y comprometidos con la responsabilidad ambiental, están cambiando sus hábitos de alimentación, demandando productos con bajas huellas de carbono y formas de producción limpia, abriendo nuevos nichos de mercado y la alternativa de dar un giro nunca antes visto en pro del planeta.

Este cambio de conducta aparece como una oportunidad, ya que a partir de la demanda de productos locales y la posibilidad de productores independientes de desarrollar productos frescos con origen urbano y no rural surge como una solución de sentido común. De esta forma, la industria alimenticia y el comercio tienen una “vuelta a la naturaleza” donde los consumidores reconocen y responden a ella con una creciente valorización diaria de alimentos producidos de forma sostenible. Y es precisamente esto lo que ofrece la iniciativa Farm System para la producción de pescado y hortalizas, lugar que visitamos en la capital de Alemania, Berlín.

La producción basada en acuacultura trae alimentos a precios competitivos comenta Nicolás Leschke, Director ejecutivo de Farmsystem Berlin, ya que incorpora prácticas de protección ambiental como centro de la gestión, altos estándares de bienestar animal, eficiencia de recursos y transparencia operacional, al punto que el valor de esta producción radica en no utilizar hormonas, pesticidas ni antibióticos.

Si se puede!! El proceso de producción combina 2 sistemas cerrados. Uno para la producción de peces y otro para los vegetales, permitiendo utilizar aguas residuales tratadas y muy ricas en nitratos originadas en el proceso de acuicultura aportando un riego ideal para el cultuvo de hortalizas.

La experiencia para el consumidor tiene varios punto de contacto. Por un lado, Farm System logró generar una relación de distribución con una de las principales cadenas de supermercados de Berlín, convirtiéndose en el principal proveedor de albahaca en macetas (formato preferido en Alemania). También pueden visitar y hacer sus compras directo en el invernadero, experiencia que no deja de llamar la atención por lo simple y eficiente del sistema productivo. Y finalmente, los consumidores pueden dejarse seducir por el chef Kai Neumann, con alguna de sus preparaciones gastronómicas en el restaurant Foodpol ubicado a metros del huerto y las piscinas de acuicultura.

Más información: http://www.ecf-farmsystems.com/

 

 

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